Cataluña tiene fama por sus vinos, muchos de ellos con denominación de origen. Hay muchas
instalaciones que se pueden visitar en la zona del Penedès, tanto de cava como de vino.
Nosotros explicaremos nuestro recorrido por las
Bodegas Torres.
Lo primero que tenemos que destacar es la amabilidad que tienen con el público. El trato
del servicio de guías es excelente. Y las instalaciones están totalmente adaptadas,
incluido los lavabos.
El Centro de visitantes de las Bodegas Torres se encuentra
en el municipio de Pacs del Penedès, en la carretera BP-2121 dirección Sant Martí Sarroca,
en un camino a la izquierda después de la gasolinera (está indicado).
Tiene un parking muy grande para dejar el coche y donde también se esperan los autocares,
que dependiendo del día, pueden ser numerosos. El único inconveniente es la grava del
pavimento, aunque permite circular en silla de ruedas. Al llegar a la puerta del Centro
de visitantes hay un escalón, y luego ya ninguno más, de manera que podremos hacer la visita
con comodidad. Hay una sala de exposiciones, una sala de proyecciones (donde podremos
ver un video de la familia Torres, sus propiedades y los productos que tienen en el mercado)
y un museo con objetos relacionados con el vino, con la marca, o otros como pinturas de autores
conocidos o documentos antiguos.
También hay un curioso tunel donde se proyecta un audiovisual sobre el cambio de las estaciones
y donde nos recogerá un tren turístico. De hecho, como siempre, no se trata de un tren,
sino de una especie de tractor que arrastra unos vagones descubiertos, que permiten disfrutar
del paisaje y de la temperatura ambiente. Para acceder al tren hay que subir un escalón
alto, por lo cual las personas en silla de ruedas lo tendrán más o menos dificil, dependiendo
de su grado de movilidad. Para las personas que no puedan subir hay otra opción: un autocar
adaptado con un elevador. El único inconveniente es que el autocar, como es lógico está totalmente
cerrado y nos perdemos la sensación de ir al aire libre. De todos modos, es de agradecer
que se haya pensado en un transporte alternativo.
En el recorrido con el tren podremos ver todo el proceso de producción y también haremos
una visita a una de las cavas de reposo del vino.
Al terminar nos ofrecerán una pequeña degustación y si queremos, podremos comprar en la
tienda el vino que más nos guste (ya os avisamos que hay muchos y es dificil escoger!!!)
Otra posibilidad es realizar en coche alguna de las rutas indicadas en los planos que podremos
encontrar en el Centro de Información de Sant Sadurní d’Anoia. Algunas
se tiene que hacer caminando, o en bicicleta pero otras se pueden hacer en coche (mas cómodo
para personas con movilidad reducida. Están indicadas sobre el terreno con rótulos
que también nos explican por donde vamos pasando y la variedad de uva que se cultiva
en cada viña. En algunos casos pasamos por bodegas familiares que también se
pueden visitar.
Tenemos que explicar que el centro de Vilafranca no es precisamente un sitio lleno
de restaurantes. Nosotros comimos en el bar Café de la Rambla (Rambla de Nostra Senyora nº 8, telefon 938 921 052).
Tiene un escalón en la puerta y dos pisos (al entrar parece que solo se pueda comer en el
piso de arriba, pero no, también lo permiten en el de abajo). La relación calidad - precio es
buena. Hay menú. No hay lavabo adaptado.
L’Olivera es un conjunto de alojamientos rurales
que contiene un apartamento todo en planta baja llamado la Olivera petita. Se encuentra en
el municipio de Subirats. El coche se puede dejar muy cerca, y tiene piscina y pista polideportiva
para jugar a fútbol y a baloncesto (para acceder a esta zona tendremos en cuenta que
hay cinco escalones impracticables para sillas de ruedas, nos deberán ayudar). El apartamento
es cómodo, y tiene de tot, incluso lavadora donde antes había estado el lavadero
(atención al divertido cartel dirigido a los huéspedes masculinos).
El lavabo solo tiene ducha y es bastante pequeño, la entrada con silla de ruedas es complicada,
según la medida deberemos dejarla a la puerta y espabilarnos como podamos para acceder.
Evidentemente, no hace falta decir que el vino y el cava son las estrellas de la comarca.
Si no vais de visita, en Vilafranca mismo podreis encontrar bodegas que también los venden.
Y si quereis ir al mercado semanal, recordad que es los sábados.
Procurar ir a realizar la visita a las Bodegas Torres, una vez hayais desayunado, porque
la copita de la degustación con el estómago vacío, puede hacer que salgais más alegres
que unas castañuelas.
También tenemos que decir que el aparcamiento en Vilafranca es complicado. Normalmente
se puede encontrar sitio delante de la estación de trenes, una estación con acceso adaptado.
Hemos de comentar que cuando hicimos la excursión la accesibilidad dentro de los
trenes de la RENFE era bastante deficiente. Según hemos leído en la web
de la compañia ferroviaria están haciendo modificaciones tanto en la
atención a las personas con dificultades de movilidad como en la renovacióón
de los trenes, que nos facilitaran los viajes. De todas formas, recomendamos comprobar
si se cumplen estas modificaciones.
De la estación hasta la rambla es necesario andar un rato por calles sin vados
y con las aceras estrechas. Pediríamos al ayuntamiento desde aquí un esfuerzo para adaptar
las calles de la población a todo el mundo.
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